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Aportaciones recibidas en la Consulta Pública previa:

Regulación conciertos educativos

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Mostrando 71 al 80 de 181 resultados
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Conciertos educativos Los fondos públicos deben usarse en centros educativos públicos, que son los únicos que garantizan los objetivos de igualdad de oportunidades e inclusión. Sólo en casos excepcionales se debería usar la concertación de plazas en centros no públicos y en ningún caso cuando ya existan vacantes (como en bachillerato) o sea posible crearlas en los centros de titularidad pública. La libertad de elección no puede justificar que se derive dinero público a empresas privadas. Por esa misma razón ¿también habría que financiar con los impuestos las universidades privadas para que quien quiera pueda estudiar en ellas? ¿y por qué no que cada uno pueda elegir el hospital, público o privado, en el que prefiere ser operado? ¿Y si con los impuestos concertáramos el servicio de taxis, porque hay personas que prefieren viajar en ellos en vez de compartir espacio en autobuses o trenes?
Concierto bachillerato Estoy completamente en contra. Existen muchos centros públicos con plazas disponibles donde poder cursarlo.
Concierto Bachillerato No tiene ningún sentido concertar plazas de Bachillerato que no son necesarias cuando la escuela pública tiene capacidad para cubrir esa demanda. El dinero público es limitado, y destinarlo a financiar plazas en centros privados concertados cuando existen plazas suficientes en la red pública significa, inevitablemente, detraer recursos que podrían destinarse a mejorar una escuela pública que cada vez tiene más necesidades de materiales, mantenimiento, instalaciones y equipos. Me resulta especialmente difícil entender el argumento de que, por una cuestión de igualdad con los alumnos de la pública, hay que concertar el Bachillerato en determinados centros privados porque, de lo contrario, se estaría privando a esos alumnos de continuar sus estudios en su centro de referencia. ¿De verdad? Los alumnos de la escuela pública también tienen que cambiar de centro cuando terminan determinadas etapas educativas. Y eso no significa que se les esté privando de continuar sus estudios ni de recibir una educación de calidad. Simplemente, la red pública se organiza de esa manera. Y, por supuesto, nadie está impidiendo que una familia elija un centro privado si considera que es la mejor opción para sus hijos. Esa libertad existe. Lo que no existe —ni debería existir— es la obligación de que todos los demás contribuyamos a pagar esa elección cuando la necesidad educativa ya está cubierta por la red pública. Porque entonces yo también quiero ejercer mi libertad de elección. Quiero llevar a mi hijo al Juan de Lanuza porque considero que es el centro que más me gusta para él. ¿Me lo pagáis? Porque no termino de entender por qué unas familias pueden exigir que el dinero público financie el centro que han elegido para sus hijos y otras no podemos tener exactamente la misma libertad de elección. La libertad de elección puede existir. Lo que no puede pretenderse es que todas las elecciones privadas sean necesariamente financiadas con dinero público.
Conciertos educativos Los conciertos educativos no deben ser la norma, solo deberían existir en caso de necesidad. Infradotar la educación pública para dar recursos a la privada va en contra del estado de bienestar, en mi opinión. En el caso de bachillerato, educación no obligatoria, creo que es reírse de la ciudadanía. Dinero público para la pública
Por la igualdad educativa Todos los niños y jóvenes aragoneses tienen los mismos derechos, no se puede menospreciar a un número tan significativo de alumnos como los que van a la escuela concertada, privándoles de la misma posibilidad de terminar sus estudios en su centro de referencia, solo porque no les parezca bien a ciertos grupos. La demagogia no puede ser bandera para negar el concierto de Bachillerato. Ese concierto es una necesidad, una ayuda, un escalón para avanzar en igualdad y que todos los jóvenes que estudian en Aragón puedan estudiar donde consideren adecuado sin marcarles por su condición de estudiantes de la concertada, todos somos iguales ante la ley, y si se niega ese concierto, se niega la igualdad solo porque a unos no les guste. El crecimiento personal de ese alumno no puede quedar pisoteado porque no sea de la pública. Todos, absolutamente todos, deben ir en la misma dirección. Y además, no tiene sentido que los impuestos que se destinan a Educación no puedan ser para todos por igual. Este concierto no se tendría ni que preguntar, porque la igualdad ni se suplica, ni se reivindica, sencillamente se pone en práctica. Por una Educación en igualdad, SÍ al concierto de Bachillerato.
Inclusión del Bachillerato en los conciertos educativos Mi aportación es que la etapa de Bachillerato, aunque no sea obligatoria, entre también dentro del régimen de concierto ya que garantiza una adecuada continuidad educativa, evitando que los alumnos y alumnas deban cambiar de centro al terminar la ESO, lo que favorece su estabilidad emocional y el seguimiento personalizado de su rendimiento académico en una etapa clave para su acceso a la universidad o al mundo laboral. La red concertada es una parte importante del sistema de educación pública de Aragón. Acoge aproximadamente un 30% del alumnado. Incluir el Bachillerato en el concierto ayuda a aprovechar mejor los recursos públicos, hace que las distintas redes se complementen, resultando una oferta más ágil y variada para responder a lo que la sociedad necesita. Por último, pido que el texto final asegure una gratuidad real y la igualdad de oportunidades para todos los alumnos y alumnas aragoneses
Educación Publica No queremos concertación
Recursos Publicos Los recursos públicos, que pertenecen a toda la ciudadanía y que tienen como objeto la prestación de servicios de calidad y con un compromisos en la equidad y la igualdad, no deben ser empleados en financiar entidades privadas que compitan en la prestación de servicios. Los centros concertados daban respuesta a una realidad de los años 70-80 en la que ante un crecimiento de la natalidad no existían recursos públicos suficientes para hacerse cargo de la demanda de plazas. En la actual situación de natalidad y demográfica es otra muy distinta, por lo que el interés privado de esas instituciones no puede anteponerse por encima del interés global de la ciudadanía en que la financiación publica se restrinja a las estructuras y centros públicos. La concertación educativa debió ser una solución temporal que ya se ha extendido en exceso en el tiempo en nuestro territorio. Por lo que aprovecharía la oportunidad de legislación para establecer plazos para la eliminación de la duplicidad de servicios que menoscaban los valores democráticos y plurales de nuestra educación.
Dos únicos modelos de escolarización: red pública y red privada. Considero que la elaboración de este nuevo Decreto debería servir no solo para actualizar el régimen de conciertos educativos, sino para replantear si sigue siendo necesario mantener un sistema estructural de doble red —pública y privada sostenida con fondos públicos— en la realidad educativa actual. La concertación respondió históricamente a unas circunstancias demográficas y a una insuficiencia de plazas públicas que han cambiado profundamente. El descenso de la natalidad y del alumnado obliga a replantear la planificación educativa y a preguntarnos si tiene sentido seguir destinando recursos públicos a mantener plazas de titularidad privada cuando la red pública puede garantizar las necesidades de escolarización. No cuestiono la existencia de centros privados ni la libertad de las familias para elegirlos. Cuestiono que esa libertad implique necesariamente que sus costes deban ser financiados por el conjunto de la ciudadanía. Considero que un sistema avanzado debería garantizar una red pública universal, gratuita, inclusiva y de calidad, mientras que la enseñanza privada podría existir y desarrollar libremente sus proyectos sin depender estructuralmente de la financiación pública. Además, la doble red sostenida con fondos públicos plantea problemas de equidad y segregación escolar, al favorecer una distribución desigual del alumnado según su nivel socioeconómico, origen o necesidades educativas. Esto resulta difícilmente compatible con el objetivo de garantizar una verdadera igualdad de oportunidades y cohesión social. También debe garantizarse de manera efectiva la gratuidad de las enseñanzas concertadas. Si un centro recibe fondos públicos para prestar un servicio educativo gratuito, no debería existir ningún mecanismo económico, directo o indirecto, que pueda dificultar el acceso de determinadas familias. Por todo ello, considero que el nuevo Decreto debería establecer la red pública como eje prioritario de la planificación educativa y que la concertación tenga carácter subsidiario, vinculada a una necesidad objetiva de escolarización. En particular, debería: impedir la creación o ampliación de unidades concertadas cuando exista oferta pública suficiente; tener en cuenta la evolución demográfica y las plazas públicas disponibles; priorizar el mantenimiento y mejora de la red pública frente a la ampliación de la concertada; garantizar en los centros concertados la gratuidad real, la inclusión y la escolarización equilibrada; evaluar periódicamente la necesidad de cada concierto atendiendo a demanda, demografía, coste público y composición del alumnado; y contemplar una reducción progresiva de la concertación allí donde la red pública pueda asumir las necesidades de escolarización. La cuestión de fondo debería ser, por tanto, no cómo mantener indefinidamente el sistema de conciertos, sino qué necesidad pública concreta justifica hoy financiar una plaza de titularidad privada cuando esa necesidad puede ser atendida mediante la red pública. Considero que Aragón tiene ahora la oportunidad de avanzar hacia un modelo más equitativo, transparente y sostenible: una red pública suficientemente dimensionada para garantizar el derecho universal a la educación y una red privada que pueda existir libremente sin depender estructuralmente de fondos públicos.
Concertación del Bachillerato Me surge la duda ¿Porqué tanto miedo en que se concierte el Bachillerato?, cuando la enseñanza pública es de calidad igual que la enseñanza concertada, porque no dejamos que las familias elijan. No es cierto que sobran plazas en la pública, si se estudian los datos donde sobran plazas son las zonas envejecidas de la ciudad. Por este mismo motivo entonces que no se hagan centros educativos nuevos porque en otras zonas de la ciudad hay plazas vacantes en Infantil, Primaria y Secundaria y se siguen solicitando en las zonas nuevas de la ciudad. Seamos coherentes con lo que pedimos y decimos.

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